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miércoles, 21 de abril de 2021

INCONFESIONES


Es tan adorable introducirme
en su lecho, y que mi mano viajera
descanse, entre sus piernas, descuidada,
y al desenvainar la columna tersa
–su cimera encarnada y jugosa
tendrá el sabor de las fresas, picante–
presenciar la inesperada expresión
de su anatomía que no sabe usar,
mostrarle el sonrosado engarce
al indeciso dedo, mientras en pérfidas
y precisas dosis se le administra audacia.
Es adorable pervertir
a un muchacho, extraerle del vientre
virginal esa rugiente ternura
tan parecida al estertor final
de un agonizante, que es imposible
no irlo matando mientras eyacula.

Ana Rossetti


sábado, 5 de diciembre de 2020

CIBELES ANTE LA OFRENDA ANUAL DE TULIPANES

 

Desprendida su funda, el capullo,
tulipán sonrosado, apretado turbante,
enfureció mi sangre con brusca primavera.
Inoculado el sensual delirio,
lubrica mi saliva tu pedúnculo;
el tersísimo tallo que mi mano entroniza.
Alta flor tuya erguida en los oscuros parques;
oh, lacérame tú, vulnerada derríbame
con la boca repleta de tu húmeda seda.
Como anillo se cierran en tu redor mis pechos,
los junto, te me incrustas, mis labios se entreabren
y una gota aparece en tu cúspide malva.

Ana Rossetti

domingo, 29 de noviembre de 2020

A quien, no obstante, tan deliciosos placeres debo

 

Y esa tan transparente neblina que su lengua

extendió sobre mí... labor concupiscente,

minuciosa e inútil, pues el bello prosélito

¿me atreveré a decirlo? es que es tan impotente

como adorable es. Por ello, aún intacto

conservo el corazón de mi valiosa orquídea

(falsas futuras nupcias blancas) y, así, entre tanto,

mi precioso tormento, recibo tus bombones

y mis ingles remojo detrás de cada cita

con abluciones vanas. Pero, tonto muchacho,

no te avergüences si, de pronto, no se abulta tu pretina,

ni tu enarbolado furor puede,

impasible, horadarme la membrana

y arrancar de mi carne el clásico aspaviento.

Y no te desesperes si no soy despojada

aún de aquello que, sobrepasando el tiempo

que la edad aconseja y Cupido consiente,

fiel guardo en el ardiente túnel. Ya custodiada

mi pelvis por amor tan incauto cerrada

permanece, mi escudo, sabrosa precaución!

Hundamos nuestras bocas en la fresca reseda

de nuestros célibes y ocultos sitios

y tú, tonto muchacho, si encuentras resistencia

en donde tu ternura esperaba verterse,

torpemente no insistas empeñado en robarme

unas gotitas rojas y un agudo gritito,

pues no soportarías placer tan cruento.

 

Ana Rossetti

 

miércoles, 4 de marzo de 2015

Jardín de tus delicias





Flores, pedazos de tu cuerpo;

me reclamo su savia.

Aprieto entre mis labios

la lacerante verga del gladiolo.

Cosería limones a tu torso,

sus durísimas puntas en mis dedos

como altos pezones de muchacha.

Ya conoce mi lengua las más suaves estrías de tu oreja

y es una caracola.

Ella sabe a tu leche adolescente,

y huele a tus muslos.

En mis muslos contengo los pétalos mojados

de las flores. Son flores pedazos de tu cuerpo.

Ana Rosetti

jueves, 28 de junio de 2012

Geografía de un recuerdo

Si cada surco de mi piel rebosa tu nombre,
Si cada pensamiento fugaz navega hasta ti,
Cómo apartar mis ojos del claro horizonte
Esperando el amanecer de tu perfil.
Porque para olvidar el roce de tus besos
Su abrazo vehemente, cálido, húmedo, tierno
Tendrían que borrar la rosada isla de mis labios
Del ajado mapa de mi cuerpo.
Porque mil ríos de heridos recuerdos
Fluyen por debajo de mi piel,
Invisibles al omnisciente firmamento.
Y contumaces, furiosos, desafiantes
Desgastan las orillas de mis sueños,
Erosionando los muros del olvido
Con el fantasma de tu anhelado regreso.
Porque aunque un abismo de despedidas
Separe nuestros lejanos universos
Sigo tendiendo puentes con volátiles palabras,
Gritando tu nombre al vacío, oyendo sólo su eco,
Lanzando mensajes de amor al mar inmenso.
Si un día oyes tu nombre
Susurrado por el viento
O hallas un jirón de mi alma
Entretejido en un verso
No te escondas, deja tan sólo
Que te acaricie un momento
Para después perderme de nuevo
Entre la niebla del tiempo.
Porque en días como hoy necesito
Todo un mundo para recordarte
Que siempre te echaré de menos.

Ana Rosetti

lunes, 8 de junio de 2009

Qué será ser tú

Este es el enigma, la atracción sobrecogedora
de conocer, el irresistible afán de echar el ancla
en ti, de poseerte
Qué será la perplejidad de ser tú
Qué, el misterio, la dolencia de ser tú y saber
Qué el estupor de ser tú, verdaderamente tú y
con tus ojos, verme
Qué será percibir que yo te ame
Qué será siendo tú, oírmelo decir
Qué, entonces, sentir lo que sentirías tú.

Ana Rosetti

jueves, 23 de octubre de 2008

WHERE IS MY MAN

Nunca te tengo tanto como cuando te busco
sabiendo de antemano que no puedo encontrarte.
Sólo entonces consiento estar enamorada.
Sólo entonces me pierdo en la esmaltada jungla
de coches o tiovivos, cafés abarrotados,
lunas de escaparates, laberintos de parques
o de espejos, pues corro tras de todo
lo que se te parece.
De continuo te acecho.
El alquitrán derrite su azabache,
es la calle movible taracea
de camisas y niquis, sus colores comparo
con el azul celeste o el verde malaquita
que por tu pecho yo desabrochaba.
Deliciosa congoja si creo reconocerte
me hace desfallecer: toda mi piel nombrándote,
toda mi piel alerta, pendiente de mis ojos.
Indaga mi pupila, todo atisbo comprueba,
todo indicio que me conduzca a ti,
que te introduzca al ámbito donde sólo tu imagen
prevalece y te coincida y funda,
te acerque, te inaugure y para siempre estés.

Ana Rossetti