Al cabo del tiempo
volvió de nuevo a visitarme.
Hablamos y bebimos de todas las botellas,
revivimos las huellas
de aquellos amores pasados y presentes,
los sueños y las voces que perdimos
en los ecos sonoros de la memoria.
Revisamos los años con los dedos,
los huecos de las casas y las cosas,
los errores y amigos cometidos,
las frases a destiempo
y las risas rodadas por la alfombra.
La madrugada entonces inundó las sábanas.
Terminé por contarle los últimos relatos que leí
y al fin
se me durmió en los brazos
abrigada tan sólo
por la cálida chaqueta de mi piel...
Rafael de Cózar
"...amo una maravillosa estatua mutilada; un texto no terminado, un fragmento de cielo inscrito en la ventana de la vida". Julio Cortázar
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domingo, 26 de octubre de 2008
martes, 30 de septiembre de 2008
TRES
Si acaso alguna vez anotas
un número a los sobres que te envío
desde tantos miles de kilómetros,
o si acaso revisas
nuestros tantos abrazos comunes
y alguna tarde decides escribirme,
envíame en el sobre y en tu idioma
un eco de tu boca mineral
Rafael de Cózar
un número a los sobres que te envío
desde tantos miles de kilómetros,
o si acaso revisas
nuestros tantos abrazos comunes
y alguna tarde decides escribirme,
envíame en el sobre y en tu idioma
un eco de tu boca mineral
Rafael de Cózar
lunes, 29 de septiembre de 2008
DOS
Ven a verme de nuevo
y una vez más asómbrame la casa
contándome tus cosas
hasta que tu piel inunde las sábanas
y tu rizado rubio metalice
este blanco nido de la melancolía.
Ven a verme, pequeña, incluso de improviso.
Asústame el espejo y la cocina,
revuélveme el armario
y coloca de nuevo tus notas encendidas
en todos los rincones de mis venas.
Rafael de Cózar
y una vez más asómbrame la casa
contándome tus cosas
hasta que tu piel inunde las sábanas
y tu rizado rubio metalice
este blanco nido de la melancolía.
Ven a verme, pequeña, incluso de improviso.
Asústame el espejo y la cocina,
revuélveme el armario
y coloca de nuevo tus notas encendidas
en todos los rincones de mis venas.
Rafael de Cózar
domingo, 28 de septiembre de 2008
UNO
Si alguna vez te sobra
algún pequeño hueco en tu ternura
ocúpalo conmigo.
prometo estar en él callado y quieto
como una sombra.
Rafael de Cózar
algún pequeño hueco en tu ternura
ocúpalo conmigo.
prometo estar en él callado y quieto
como una sombra.
Rafael de Cózar
viernes, 26 de septiembre de 2008
Epílogo SHANA
No me conformo con la simple coincidencia
ni me basta con el prólogo de este encuentro
que inaugura nuestra historia ocasional
al margen, es posible, de todos los futuros.
No me es fácil seguir tratándote de usted
sin confesarte al tiempo que quisiera
tutearte todo el cuerpo con mis dedos
a los postres de esta cena laboral.
Te confieso que en el fondo nada importa
si el deseo es el vino quien lo provoca
o tal vez la superficie de tu boca
extensamente cálida y entera,
la suave sucesión de tu cadera
o el tono bronceado de tu piel.
En el fondo yo sigo siendo fiel
al tacto finísimo del vello,
me asombra la sombra de tu cuello
y me espanta sin duda la ternura
de tu cintura templada y transparente,
ese eco de clavículas y tu vientre
relegándome al borde la cordura,
la suave curvatura de tu espalda
y la falda casi mínima con que cubres
la dureza cobriza de tus piernas.
Qué importa si fue el vino o si me invento
que acaso te desnudo y te imagino
en un dorado sueño corporal,
con una única túnica de besos
y siendo yo tu sastre personal.
Qué importa mi adorable comensal
si en el fondo no te digo lo que pienso
y quedo como un dios deseante y perfecto
desconocido
tras este nuestro encuentro ocasional.
Rafael de Cózar
ni me basta con el prólogo de este encuentro
que inaugura nuestra historia ocasional
al margen, es posible, de todos los futuros.
No me es fácil seguir tratándote de usted
sin confesarte al tiempo que quisiera
tutearte todo el cuerpo con mis dedos
a los postres de esta cena laboral.
Te confieso que en el fondo nada importa
si el deseo es el vino quien lo provoca
o tal vez la superficie de tu boca
extensamente cálida y entera,
la suave sucesión de tu cadera
o el tono bronceado de tu piel.
En el fondo yo sigo siendo fiel
al tacto finísimo del vello,
me asombra la sombra de tu cuello
y me espanta sin duda la ternura
de tu cintura templada y transparente,
ese eco de clavículas y tu vientre
relegándome al borde la cordura,
la suave curvatura de tu espalda
y la falda casi mínima con que cubres
la dureza cobriza de tus piernas.
Qué importa si fue el vino o si me invento
que acaso te desnudo y te imagino
en un dorado sueño corporal,
con una única túnica de besos
y siendo yo tu sastre personal.
Qué importa mi adorable comensal
si en el fondo no te digo lo que pienso
y quedo como un dios deseante y perfecto
desconocido
tras este nuestro encuentro ocasional.
Rafael de Cózar
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