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jueves, 24 de noviembre de 2011

NI YO CONOZCO TODO MI AMOR

El tamaño de mi amor

no se puede escribir completo.


Se filtra por los poros de mi piel

y se introduce en tu cuerpo

a todas horas.

Está en mi tacto

y en el viento,

entre olas

y tu vientre.

Una copa de vino

a veces

lo contiene.

Hasta el más intrascendente

suceso de la calle

lo reclama.

Salta de nota en nota

por todo el pentagrama

y va haciendo música a su modo.



ROBERTO ARIZMENDI



miércoles, 2 de noviembre de 2011

Sabio presagio de tu enigma

He de saber por ti
lo que en verdad te nombre,
lo que deba decir el viento sin palabra
o lo que el mar infinito te describa.
Nada de ti adivinaré más nunca.
Sólo tendré la precisión del canto, cuando cantes
y el exacto escrutinio de tus pasos
cuando a tiempo describas el sendero.
En el sueño andaré buscando tus colores
para entender el tiempo de tu tiempo,
el agua que emerge de tu fuente
y el sabio presagio de tu enigma.
Nunca caeré en la seducción de adivinarte
para no restregar la historia con profetas,
sólo tu voz delineará las noches cardinales
y tu tacto señalará mi geografía.
El desierto infinito y la playa sin dominio
serán santo y seña de tu nombre;
el exacto valor de esencia y pensamiento
que te precisan sin condición de tiempo ni osadía.
La certeza de mi historia limitará el augurio
para no caer en la seducción del pronóstico irrestricto.
Tu sola palabra delimitará mi sombra
y será mi esencia producto de tu amor y tu embeleso.

Roberto Arizmendi

lunes, 31 de octubre de 2011

Las puertas

La vida es un camino infinito
de puertas sin retorno.

En cada transponer existe un gozo
que no se puede disfrutar si no se toca.

El reto de la vida es acceder
con toda plenitud a todos los espacios.

Cada puerta espera ansiosamente ser abierta
pero es indispensable llegar hasta su lado
y empujar para que se abra.

La vida es amor, al fin y al cabo.
Para vivir el amor
hay que tocar todas las puertas.

Para quien ama,
su vida es el andar por todos los caminos
siempre en búsqueda,
para descubrir y tocar en toda puerta que se encuentre.

Cuando se ama
se debe aprender a tocar
en todas las puertas del otro
para ser;
el otro espera el llamado
para dar,
y mientras toca, es,
permitiendo que el otro, sea
y al abrir, es,
para que sean.

Roberto Arizmendi

viernes, 30 de septiembre de 2011

HÁBLAME CON TU SILENCIO

Háblame con tu silencio,
quedo, cautelosa,
cuidando que el aire no se escape
de sus cárceles iluminadas,
para que la cortina del cuarto
se recorra de mañana,
el sol se encuentre con tu sol resplandeciente
y construyamos la vida
de nuevo
como rito cotidiano repetido
desde la antigüedad perdida.
Saldremos después
a media mañana
y tú irás con tu vestido
elevado por el viento
mostrando tus sonrisas.

ROBERTO ARIZMENDI