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lunes, 13 de febrero de 2017

INTERRUPCIÓN FILOSÓFICA



Al ver tu cuerpo desnudo
pienso en la correspondencia entre
la carne y el espíritu. Los hombros,
por ejemplo, son el soporte
del alma que habita el cerebro;
los senos corresponden a una
doble esencia, y cuando los
toco con las manos siento
el vértigo abstracto de un
diámetro que acompaña la línea de la
idea; y toda la extensión en torno
del ombligo corresponde a ese centro
de un puro concepto que sólo se
agota en el perfil de las nalgas. Más
abajo, sin embargo, el triángulo del pubis
presenta la perfección del sentido
que sus ángulos delimitan;
y en el vértice exterior, el sexo es
la designación de la cosa inexpresable,
y el movimiento que lo hace vivir
da forma a la presencia de algo
cuya intangibilidad se completa
en el término material de las piernas,
colocadas en la horizontal del busto
y delimitadas por la luz de un axioma
cuya lógica se realiza en la simple
posesión, cuyo final me revela
ese fondo de unos ojos abiertos
en que se ilumina el enunciado
de lo humano. Pero luego tu risa
me lleva lejos de la filosofía,
y recomenzamos, limitando el amor
al proceso natural que pone
entre paréntesis el alma.
Nuno Júdice

sábado, 16 de noviembre de 2013

Hoy

Hoy, podría beber de tus labios
el agua más pura del invierno,
o devorarlos, con el hambre que
sólo el amor sacia, hasta que un
rojo de fruto los pinte
con su color.

Hoy, podría aspirar de una
sola vez todo el perfume
de tu cuerpo, y sentirte
dentro de mí, llenándome
los pulmones con el aire más
fresco de la primavera.

Hoy, podría cosechar en tus
cabellos un viento de nube,
y verlos volar sobre el azul
que un día vestiste y aún
está en mis ojos, con
el brillo caliente del verano.

Hoy, podría cubrirte con
mis brazos, y guardar conmigo
la dulce luz de tus senos, para
guiarme cuando tu ausencia
me duele, como un breve
sol de otoño.



Nuno Júdice  

jueves, 17 de marzo de 2011

VUELVE A MÍ EN EL SILENCIO DE LA NOCHE/ VOLTA ATÉ MIM NO SILÊNCIO DA NOITE

Vuelve a mí en el silencio de la noche
tu voz que yo amo, y tus palabras
que no olvido. Vuelve a mí
para que tu ausencia no empañe
el cristal de la memoria, ni lo convierta
en el espejo mate de mis ojos. Vuelve
con tus labios cuyo beso soñé en un estuario
vestido con un manto de niebla; y trae
contigo la marea de la mañana con la que

todos los naufragos soñaban.

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Volta até mim no silêncio da noite
a tua voz que eu amo, e as tuas palavras
que eu não esqueço. Volta até mim
para que a tua ausência não embacie
o vidro da memória, nem o transforme
no espelho baço dos meus olhos. Volta
com os teus lábios cujo beijo sonhei num estuário
vestido com a mortalha da névoa; e traz
contigo a maré da manhã com que
todos os náufragos sonharam.


NUNO JÚDICE

miércoles, 13 de octubre de 2010

BRAILLE

Leio o amor no livro
da tua pele; demoro-me em cada
sílaba, no sulco macio
das vogais, num breve obstáculo
de consoantes, em que os meus dedos
penetram, até chegarem
ao fundo dos sentidos. Desfolho
as páginas que o teu desejo me abre,
ouvindo o murmúrio de um roçar
de palavras que se
juntam, como corpos, no abraço
de cada frase. E chego ao fim
para voltar ao princípio, decorando
o que já sei, e é sempre novo
quando o leio na tua pele.

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BRAILLE

Leo el amor en el libro
de tu piel, me demoro en cada
sílaba, en el surco suave
de las vocales, en un breve obstáculo
de consonantes, donde mis dedos
penetrar hasta que llegan
al fondo de los sentidos. Deshojo
las páginas que tu deseo me abre,
escuchando el murmullo de un rozar
de palabras que se
juntan, como cuerpos, en el abrazo
de cada frase. Y llego al fin
para volver al principio, decorando
lo que ya sé, y es siempre nuevo
cuando lo leo sobre tu piel.

Nuno Júdice

martes, 28 de septiembre de 2010

SOBREMESA

Quando a melancolia enche o sol, o esvazia do
seu brilho, faz baço o amarelo do rebordo, apaga
os fios de fogo que da sua esfera fulgem, pego
nele e ponho-o na travessa do bolo. Com a faca,
corto-o; e ofereço-te
uma fatia de sol, que levas à boca; e ele volta a brilhar,
iluminando-te os lábios, os olhos,
o rosto. Então, beijo-te: e é como se
tocasse o sol; como se a sua chama me queimasse,
sem doer, ou como se a sua luz entrasse por dentro
de mim, quando a sobremesa
chega ao fim.

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Cuando la melancolía llena el sol, lo vacía de
su brillo, hace mate el amarillo de su borde, apaga
los hilos de fuego que de su esfera fulgen, lo cojo
y lo coloco en la bandeja del pastel. Con el cuchillo,
corto; y te ofrezco
una rebanada de sol, que llevas a la boca, y él vuelve a brillar,
iluminándote los labios, los ojos,
el rostro. Entonces, te beso: y es como si
tocase el sol; como si su llama me quemase,
sin doler, o como si su luz entrase por dentro
de mí, cuando la sobremesa
llega a su fin.

NUNO JÚDICE

viernes, 19 de febrero de 2010

ESCREVO O QUE VEJO/ESCRIBO LO QUE VEO

Escrevo o que vejo, mas também
vejo o que escrevo. E no teu rosto,
o que vejo são as palavras que
nascem dos teus olhos, quando
os abres, e toda a luz do mundo
desce pelo teu rosto, dizendo
que é manhã. Por isso as escrevo,
para que a manhã possa nascer
deste poema, através das palavras

que o teu rosto me ensina.

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ESCRIBO LO QUE VEO

Escribo lo que veo, pero también
veo lo que escribo. Y en tu cara
lo que veo son las palabras que
nacen de tus ojos, cuando
los abres, y toda la luz del mundo
desciende por tu rostro, diciendo
que es de mañana. Es por eso que escribo,
para que la mañana pueda nacer
de este poema, a través de las palabras
que tu rostro me enseña.


NUNO JÚDICE

domingo, 18 de enero de 2009

FONS VITAE

Las confidencias se quedan en el cielo de la boca
como las nubes lentas del otoño. Las soplo,
para que el cielo se limpie y sólo una niebla vaga
se pegue a lo que me quieres decir; pero
me arrimas los labios al olvido, y tú, sí,
eres quien me cuentas qué cielo es éste, y de dónde
vienen las nubes que lo cubren. Sentimientos,
emociones, pasiones, se interponen entre
cada frase. No hay otros asuntos
cuando nos encontramos, y me empiezas a hablar,
como si fuese el corazón la única
fuente de lo que decimos.


Nuno Júdice

viernes, 16 de enero de 2009

Figura con realidad

Te escribo ahora, por dentro de este poema.
Podría soñar que vas a nacer de dentro de él, o
que estás dentro de él
como la flor futura habita el centro del invierno.
La analogía es el punto adonde el poema va a beber,
como se va a la fuente, o como se oye, en el silencio
de la tierra, un rumor de aguas subterráneas.
Entonces, tu voz se abre, como si fuese
la propia flor. Entra en mí,
y recorre los espacios desiertos de mi alma,
como si un viento empujase las puertas y las ventanas,
atravesase las salas, y avivase el fuego
en las cenizas del corazón. Me limito
a oírte en el intervalo de los versos, mientras
la vida reemprende, despacio, su curso:
oraciones por dividir, una enunciación de figuras
de retórica, el paralelismo
de ciertas comparaciones. Todo esto desembocaría,
como es evidente, en el ritmo
al que el poema obedece si no te encontrase
en cada cesura, como si tu imagen insistiese
en llenar los vacíos de la palabra. Entonces,
dejo que entres dentro del poema; y te veo
avanzar por las frases, hasta el final de la línea,
donde te espero,
como si cada sueño no se deshiciese
con el aire.

Nuno Júdice