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sábado, 27 de enero de 2018

Cuando yo me haya ido

Cuando ya no esté aquí,
Y no estén mis ojos, ni mis manos
Ni los huecos abiertos a tus besos
Ni quede la memoria de mi infancia,
Sonarán todavía las palabras salidas de mi boca.
Las palabras escritas con consonantes duras
que lancé contra el mundo con mi lengua de piedra.
Y quedará lo claro de mi alma que quiso iluminar los días,
Y la cólera roja explotando las horas,
Y como una lagartija, quedará la impaciencia
Reptando por el suelo.
Quedará sobre el barro el aliento del beso
Y lo sólido reposará bajo la tierra:
El resto transparente de mis uñas,
los dientes que mordieron labios
Lo que quede de mis huesos frágiles
Que quisieron ser alas sin lograrlo.
Y ceniza, habrá ceniza.
Ceniza de la noche hacia la noche,
de la risa contigo en las mañanas,
ceniza del dolor,
ceniza de mis piernas caminando
ceniza del cansancio.

En algún sitio de este mundo,
Cuando yo me haya ido
Aun quedará el hueco de mi cuerpo sobre el suelo
Y la sombra del tuyo sobre el mío.

Beatriz Gimeno

domingo, 21 de enero de 2018

Más allá del sonido de tu nombre

Más allá del sonido de tu nombre
que me clava tu ausencia en la memoria,
donde acaba tu cuerpo,
donde comienza el mío
cada mañana, me salva la poesía.
De morirme, de hundirme, derrumbarme,
bajo la negra nube que siempre está en mi cielo,
del miedo que encarcha mis pulmones,
me salva la poesía.
De las noches terribles,
de las cavernas oscuras,
del jardín de los muertos,
de los criminales, de los olvidados,
de los cuerpos enterrados en silencio,
del olor de tu pelo, de tu ausencia,

me salva la poesía y me levanta.


Beatriz Gimeno

viernes, 18 de octubre de 2013

Se derrama tu orgasmo por mis piernas

Se derrama tu orgasmo por mis piernas
como mana la fuente de la vida que bebes y que acabas.
Se derrama caliente, como todo tu cuerpo sobre el mío,
se derrama el deseo y me asfixia al crecer.
No te vayas aún, no te levantes,
no me quites el peso de tu vientre,
no te lleves el roce de tu mano
ni me arranques tu risa, ni apartes tu mirada.

Amor, por un instante, deja tu peso en mí.

Beatriz Gimeno

martes, 22 de noviembre de 2011

Acúestate mi amor

Acuéstate mi amor,

deja que pase el tiempo,

que el viento suene,

que todos los pasos se alejen de nosotras.

Deja que se preocupen los sonidos

por nuestro oscuro silencio.

Deja que la calle sea la calle,

que los hombres se afanen,

que la tarde se acabe bruscamente.

Deja que las mujeres hablen de nosotras,

que las nubes descarguen,

que caiga la tormenta.

Túmbate aquí a mi lado,

esfuérzate y trabaja,

y convénceme de que soy

la única razón de tu existencia.

Beatriz Gimeno

lunes, 14 de noviembre de 2011

Arrancaré la tierra a dentelladas para llegar a ti.

Arrancaré la tierra a dentelladas para llegar a ti.

Esperaré.

Dejaré que el sol salga mil veces

y que otras mil se ponga,

que los días destierren la juventud que queda,

que el tiempo me haga vieja

-también tú te harás vieja-

Esperaré mil años, te seguiré de lejos,

recorreré tu calle, me instalaré en tu acera,

esperaré que salgas y me veas,

recogeré tu odio si me odias, tu desprecio,

sobreviviré a tu indiferencia.

(Mientras tú me ignoras yo trabajo

para hacer mío el mundo en el que habitas)

Te vi y te amé, ¿qué más puedo decir?

Esperaré, te dije, y así ha sido.

Aun estoy aquí, siempre, esperando.


Beatriz Gimeno