"...amo una maravillosa estatua mutilada; un texto no terminado, un fragmento de cielo inscrito en la ventana de la vida". Julio Cortázar
Mostrando entradas con la etiqueta José Ángel Buesa. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta José Ángel Buesa. Mostrar todas las entradas
jueves, 10 de octubre de 2013
Poema del loco amor
No, nada llega tarde, porque todas las cosas
tienen su tiempo justo, como el trigo y las rosas;
sólo que, a diferencia de la espiga y la flor,
cualquier tiempo es el tiempo de que llegue el amor.
No, Amor no llega tarde. Tu corazón y el mío
saben secretamente que no hay amor tardío.
Amor, a cualquier hora, cuando toca a una puerta,
la toca desde adentro, porque ya estaba abierta.
Y hay un amor valiente y hay un amor cobarde,
pero, de cualquier modo, ninguno llega tarde.
José Ángel Buesa
martes, 8 de octubre de 2013
Poema del amor pequeño
Fue breve aquella noche. Fue breve, pero bella.
Poca cosa es el tiempo, que es también poca cosa,
porque nadie ha sabido lo que dura una estrella
aunque todos sepamos lo que dura una cosa.
Nuestro amor de una noche fue un gran amor pequeño
que rodó por la sombra como un dado sin suerte,
pero nadie ha sabido lo que dura un ensueño
aunque todos sepamos lo que dura la muerte.
Una noche es eterna para el que no la olvida,
y el tiempo nada importa para el sueño y la flor,
y, como nadie sabe lo que dura la vida,
nadie sabe tampoco lo que dura el amor.
José Ángel Buesa
domingo, 6 de octubre de 2013
Poema de las cosas
Quizás estando sola, de noche, en tu aposento
oirás que
alguien te llama sin que tú sepas quién,
y aprenderás entonces,
que hay cosas como el viento
que existen ciertamente, pero que no
se ven...
Y también es posible que una tarde de hastío
como
florece un surco, te renazca un afán,
y aprenderás entonces que
hay cosas como el río
que se están yendo siempre, pero que no se
van...
O al cruzar una calle, tu corazón risueño
recordará
una pena que no tuviste ayer
y aprenderás entonces que hay cosas
como el sueño,
cosas que nunca han sido, pero que pueden
ser...
Por más que tú prefieras ignorar estas cosas
sabrás
por qué suspiras oyendo una canción
y aprenderás entonces que
hay cosas como rosas,
cosas que son hermosas, sin saber que lo
son...
Y una tarde cualquiera, sentirás que te has ido
y un
soplo de ceniza regará tu jardín,
y aprenderás entonces, que el
tiempo y el olvido
son las únicas cosas que nunca tienen fin.
Jose Ángel Buesa
domingo, 2 de diciembre de 2012
Canción del amor lejano
Ella no fue, entre todas, la más bella,
José Ángel Buesa
Pero me dio
el amor más hondo y largo.
Otras me amaron más; y, sin embargo,
A ninguna la quise como a ella.
Acaso fue porque la amé de lejos,
Como una estrella desde mi ventana
Y la estrella que brilla más lejana
Nos parece que tiene más reflejos.
Tuve su amor como una cosa ajena
Como una playa cada vez más sola,
Que únicamente guarda de la ola
Una humedad de sal sobre la arena.
Ella estuvo en mis brazos sin ser mía,
Como el agua en cántaro sediento,
Como un perfume que se fue en el viento
Y que vuelve en el viento todavía.
Me penetró su sed insatisfecha
Como un arado sobre llanura,
Abriendo en su fugaz desgarradura
La esperanza feliz de la cosecha.
Ella fue lo cercano en lo remoto,
Pero llenaba todo lo vacío,
Como el viento en las velas del navío.
Como la luz en el espejo roto.
Por eso aún pienso en la mujer aquella,
La que me dio el amor más hondo y largo
Nunca fue mía. No era la más bella.
Otras me amaron más. Y, sin embargo,
A ninguna la quise como a ella.
Otras me amaron más; y, sin embargo,
A ninguna la quise como a ella.
Acaso fue porque la amé de lejos,
Como una estrella desde mi ventana
Y la estrella que brilla más lejana
Nos parece que tiene más reflejos.
Tuve su amor como una cosa ajena
Como una playa cada vez más sola,
Que únicamente guarda de la ola
Una humedad de sal sobre la arena.
Ella estuvo en mis brazos sin ser mía,
Como el agua en cántaro sediento,
Como un perfume que se fue en el viento
Y que vuelve en el viento todavía.
Me penetró su sed insatisfecha
Como un arado sobre llanura,
Abriendo en su fugaz desgarradura
La esperanza feliz de la cosecha.
Ella fue lo cercano en lo remoto,
Pero llenaba todo lo vacío,
Como el viento en las velas del navío.
Como la luz en el espejo roto.
Por eso aún pienso en la mujer aquella,
La que me dio el amor más hondo y largo
Nunca fue mía. No era la más bella.
Otras me amaron más. Y, sin embargo,
A ninguna la quise como a ella.
José Ángel Buesa
miércoles, 28 de noviembre de 2012
Así, verte de lejos
Así, verte de lejos, definitivamente.
Tú vas con otro hombre, y yo con otra mujer.
Y así como el agua que brota de una fuente
Aquellos bellos días ya no pueden volver.
Así, verte de lejos y pasar sonriente,
Como quien ya no siente lo que sentía ayer,
Y lograr que mi rostro se quede indiferente
Y que el gesto de hastío parezca de placer.
Tú vas con otro hombre, y yo con otra mujer.
Y así como el agua que brota de una fuente
Aquellos bellos días ya no pueden volver.
Así, verte de lejos y pasar sonriente,
Como quien ya no siente lo que sentía ayer,
Y lograr que mi rostro se quede indiferente
Y que el gesto de hastío parezca de placer.
Así, verte de lejos, y no decirte nada
Ni con una sonrisa, ni con una mirada,
Y que nunca sospeches cuánto te quiero así.
Ni con una sonrisa, ni con una mirada,
Y que nunca sospeches cuánto te quiero así.
Porque aunque nadie sabe lo que a nadie le digo,
La noche entera es corta para soñar contigo
Y todo el día es poco para pensar en ti.
La noche entera es corta para soñar contigo
Y todo el día es poco para pensar en ti.
José Ángel Buesa
lunes, 22 de octubre de 2012
Canción del amor prohibido
Sólo tú y yo sabemos lo que ignora la gente
al cambiar un saludo ceremonioso y frío,
porque nadie sospecha que es falso tu desvío,
ni cuánto amor esconde mi gesto indiferente.
Sólo tú y yo sabemos por qué mi boca miente,
relatando la historia de un fugaz amorío;
y tú apenas me escuchas y yo no te sonrío...
y aún nos arde en los labios algún beso reciente.
Sólo tú y yo sabemos que existe una simiente
germinando en la sombra de este surco vacío,
porque su flor profunda no se ve, ni se siente.
Y así dos orillas tu corazón y el mío,
pues, aunque las separa la corriente de un río,
por debajo del río se unen secretamente.
al cambiar un saludo ceremonioso y frío,
porque nadie sospecha que es falso tu desvío,
ni cuánto amor esconde mi gesto indiferente.
Sólo tú y yo sabemos por qué mi boca miente,
relatando la historia de un fugaz amorío;
y tú apenas me escuchas y yo no te sonrío...
y aún nos arde en los labios algún beso reciente.
Sólo tú y yo sabemos que existe una simiente
germinando en la sombra de este surco vacío,
porque su flor profunda no se ve, ni se siente.
Y así dos orillas tu corazón y el mío,
pues, aunque las separa la corriente de un río,
por debajo del río se unen secretamente.
martes, 29 de junio de 2010
LA SED INSACIABLE
Decir adiós... La vida es eso.
Y yo te digo adiós, y sigo...
Volver a amar es el castigo
de los que amaron con exceso.
Amar y amar toda la vida,
y arder y arder en esa llama.
Y no saber por qué se ama...
Y no saber por qué se olvida...
Coger las rosas una a una,
beber un vino y otro vino,
y andar y andar por un camino
que no conduce a parte alguna.
Sentir más sed en cada fuente
y ver más sombra en cada abismo,
en este amor que es siempre el mismo,
pero que siempre es diferente.
Porque en el sordo desacuerdo
de lo soñado y lo vivido,
siempre, del fondo del olvido,
nace la muerte de un recuerdo.
Y en esta angustia que no cesa,
que toca el alma y no la toca,
besar la sombra de otra boca
en cada boca que se besa...
José Ángel Buesa
Y yo te digo adiós, y sigo...
Volver a amar es el castigo
de los que amaron con exceso.
Amar y amar toda la vida,
y arder y arder en esa llama.
Y no saber por qué se ama...
Y no saber por qué se olvida...
Coger las rosas una a una,
beber un vino y otro vino,
y andar y andar por un camino
que no conduce a parte alguna.
Sentir más sed en cada fuente
y ver más sombra en cada abismo,
en este amor que es siempre el mismo,
pero que siempre es diferente.
Porque en el sordo desacuerdo
de lo soñado y lo vivido,
siempre, del fondo del olvido,
nace la muerte de un recuerdo.
Y en esta angustia que no cesa,
que toca el alma y no la toca,
besar la sombra de otra boca
en cada boca que se besa...
José Ángel Buesa
Suscribirse a:
Entradas (Atom)