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jueves, 10 de mayo de 2018

El agua ciegamente



La costumbre me trae hasta tu cuerpo
o la necesidad de los planetas.
Esa costumbre ciega de semilla,
la que hace descender por las gargantas
el agua ciegamente,
la que guía a las aves migratorias
año tras año por la misma ruta,
la que impulsa en algún lugar remoto
esta brisa que ahora desordena
tu pelo. Y sonríes,
con costumbres de sol en su sistema.

 IRENE SÁNCHEZ CARRÓN,

lunes, 14 de mayo de 2012

Declaración de amor

No creo ser, amor, lo que andas buscando
para tu día a día
ni los días que quedan por venir.

Porvenir no hay conmigo.

Sólo sé hacer poemas,
llenarte los armarios de quimeras, de hipérboles,
alimentarte el alma con aliteraciones,
poner todo perdido de rimas asonantes
y trastornar tu vida con multitud de hipérbatos.
Sólo sé hacer poemas,
vestirme de metáforas, de verso libre y blanco,
recogerme el cabello con dorados epítetos,
besar tus labios tiernos cerrando las vocales
y encabalgarme en ti abrupta
o suavemente.

No sé si soy, amor, lo que andas buscando.

Irene Sánchez Carrón

sábado, 12 de mayo de 2012

Carpe diem para un amante indeciso

siempre para más tarde,
siempre un poco más lejos,
como una cena fría
tras el castigo impuesto.

Sólo sé dar razón de aquí,
de este momento,
de tus labios frutales
saliendo del invierno,
de mis manos hambrientas
rebuscando en el fuego,
del sabor de tu espalda
cuando empieza el deshielo.

Gocemos todo aquí,
si puede ser ahora,
lo presente y concreto,
lo seguro y lo cierto,
los placeres del alma
con el cuerpo.

No entiendo tu lenguaje
de promesas al viento.

Sólo quiero saber:
¿te quedarás más tiempo?

Irene Sánchez Carrón

viernes, 27 de enero de 2012

LLEGADA DEL AMANTE

Qué importa que te andes por las ramas

o te muestres de oro aunque seas de plata,

si llegas, ves y vences

como luna de enero en el cielo de escarcha.

Nada puede importarme, sabes bien

que yo te quiero malo y conocido,

por conocer y bueno, bien lo sabes.

Abre mi corazón, escúchate en mi sangre,

hondo río que arrastra amapolas mojadas.



IRENE SÁNCHEZ CARRÓN

domingo, 3 de enero de 2010

Escultor con estatua

Duermo bajo tu luz y me despierta
un eco de latidos que viene de muy lejos.

Dejo caer mis dedos
por el caudal crecido de tu inmóvil cabello
y acaricio tu rostro,
tus mejillas, tus labios,
con mis ojos cerrados,
en lo oscuro, despacio,
voy a tientas, recorro
la nieve antes no hollada de tu carne.

Quiero sellar las grietas
que el tiempo helado forma
y cerrarte los ojos sobre sueños
y tenerte por siempre en mi hermosa mentira.

Quiero habitar tus brazos
que sólo viste el aire
y entrar al cielo inmóvil de tu alma
y ver mi soledad reflejada en tu pecho.

Bajo mis manos eres
la luz del primer día.


Irene Sánchez Carrón

viernes, 11 de julio de 2008

AMANECER

Mientras duermes te miro.

Me recuerdas
el frío de las fuentes en los labios,
el prado debajo de la espalda,
la indescifrable danza de las nubes,
el dulce sabor de diminutos dedos en la masa,
la tierra en las uñas,
los pies mojados en los charcos,
los bolsillos repletos.

Contigo junto a mí
los días recobran la suave textura de la cera
y repiten mil veces el amanecer.

Contigo junto a mí
veo pasar de largo la tristeza.

martes, 24 de junio de 2008

Sin edad

Hoy sueño que caminas a mi lado
y juegan en el suelo nuestras sombras
como gráciles aves sin edad.
Y la sombra sin edad de tu mano
acaricia un lugar en el suelo
donde podría estar mi corazón.
Y la sombra sin sombras de mis labios
busca el lugar exacto
donde dejar los besos, las palabras.

La soledad es sólo
el peso de tu nombre en la memoria.


IRENE SÁNCHEZ CARRÓN