viernes, 19 de junio de 2009

ACABAR EN TI

Quiero sentir como el desvanecimiento de mi luna
acaricia tu alma,
cómo late mi corazón en tus sienes
y cómo se mezcla nuestra realidad cotidiana
para convertir tus mejores sueños
en furtivas gotas de placer.
Quiero enseñarte el camino del cansancio,
atravesar lentamente tus muros
y derribar la murralla de tu piel
para inmortalizar mis delirios
con tu risa corpórea y suave.
Déjame bañarte de lujuria con mi boca,
hacer una rebelión de amor con tus hormonas,
aspirar el aroma de tu pecho
y demostrarte cuánto te amo con la fatiga de mi cuerpo.”

LINA ZERON

jueves, 18 de junio de 2009

No es que muera de amor…

No es que muera de amor, muero de ti.
Muero de ti, amor, de amor de ti,
de urgencia mía de mi piel de ti,
de mi alma de ti y de mi boca
y del insoportable que yo soy sin ti.

Muero de ti y de mí, muero de ambos,
de nosotros, de ese,
desgarrado, partido,
me muero, te muero, lo morimos.
Morimos en mi cuarto en que estoy sólo,
en mi cama en que faltas,
en la calle donde mi brazo va vacío,
en el cine y los parques, los tranvías,
los lugares donde mi hombro acostumbra tu cabeza
y mi mano tu mano
y todo yo te sé como yo mismo.

Morimos en el sitio que le he prestado al aire
para que estés fuera de mí,
y en el lugar en el que el aire se acaba
cuando te echo mi piel encima
y nos conocemos en nosotros, separados del mundo,
dichosa, penetrada, y cierto, interminable.

Morimos, lo sabemos, lo ignoran, nos morimos
entre los dos, ahora, separados,
del uno al otro diariamente,
cayéndonos en múltiples estatuas,
en gestos que nos vemos,
en nuestras manos que nos necesitan.

Nos morimos, amor, muero en tu vientre
que no muerdo ni beso,
en tus muslos dulcísimos y vivos,
en tu carne sin fin, muero de máscaras,
de triángulos obscuros e incesantes.
Me muero de mi cuerpo y de tu cuerpo,
de nuestra muerte, amor, muero, morimos.

En el pozo de amor a todas horas,
inconsolable, a gritos,
dentro de mí, quiero decir, te llamo,
te llaman los que nacen, los que vienen
de atrás, de ti, los que a ti llegan.
Nos morimos, amor, y nada hacemos
sino morirnos más, hora tras hora,
y escribirnos y hablarnos y morirnos.

Jaime Sabines

viernes, 12 de junio de 2009

HUELLA

Esta noche visitaré tu sueño
entraré silenciosa
disfrazada de ola o de tormenta
de lluvia o de gaviota
Caminaré tu adentro y arribaré a tu playa

Cuando despiertes
recordarás a aquella
que compartió contigo
tus "Saudades"


María Clara González

miércoles, 10 de junio de 2009

NO HAY MAR QUE NO CONTENGA UN CIELO

Siempre me esperas,
palpitante en el blanco
de la página,
invisible,
como si allí no hubiese nadie.
Es inútil.
Yo sé que no estoy sola.

Te busco
en la oscura inquietud
de estas aguas revueltas.
En el falso fulgor
que me ofrecen.
En el provocativo
perfil con que me miran
transparentes
las olas.

Y es que siempre te ocultas
en medio de palabras.
Yo no te invento: estás.
Y por eso penetro,
impaciente,
en el lienzo desnudo del poema,
sin saber hasta dónde
esta noche
me llevarán tus brazos.

Ángeles Mora

lunes, 8 de junio de 2009

Qué será ser tú

Este es el enigma, la atracción sobrecogedora
de conocer, el irresistible afán de echar el ancla
en ti, de poseerte
Qué será la perplejidad de ser tú
Qué, el misterio, la dolencia de ser tú y saber
Qué el estupor de ser tú, verdaderamente tú y
con tus ojos, verme
Qué será percibir que yo te ame
Qué será siendo tú, oírmelo decir
Qué, entonces, sentir lo que sentirías tú.

Ana Rosetti

sábado, 6 de junio de 2009

Dos cuerpos

Dos cuerpos frente a frente
son a veces dos olas
y la noche es océano.

Dos cuerpos frente a frente
son a veces dos piedras
y la noche desierto.

Dos cuerpos frente a frente
son a veces raíces
en la noche enlazadas.

Dos cuerpos frente a frente
son a veces navajas
y la noche relámpago.

Dos cuerpos frente a frente
son dos astros que caen
en un cielo vacío.

Octavio Paz

jueves, 4 de junio de 2009

LLAGAS DE AMOR

Esta luz, este fuego que devora.
Este paisaje gris que me rodea.
Este dolor por una sola idea.
Esta angustia de cielo, mundo y hora.

Este llanto de sangre que decora
lira sin pulso ya, lúbrica tea.
Este peso del mar que me golpea.
Este alacrán que por mi pecho mora.

Son guirnaldas de amor, cama de herido,
donde sin sueño, sueño tu presencia
entre las ruinas de mi pecho hundido.

Y aunque busco la cumbre de prudencia
me da tu corazón valle tendido
con cicuta y pasión de amarga ciencia.

Federico García Lorca