Este mundo con trenes que, al alejarse, dejan
como un escalofrío recorriendo el paisaje.
Este mundo con hadas y unicornios
que gobiernan mi piel y viven en tus manos.
El mundo que no existe.
Hoy duermes junto a mí y brillas en la noche,
estatua blanca en el jardín de un sueño.
Mañana no estarás o serás otra.
Mañana, cuando mates ángeles y sirenas.
Mañana, cuando quemes nuestros bosques.
Yo me esconderé en ti como un centauro herido:
El último centauro, el que recuerda
su mundo azul desde una gruta oscura.
Quién será esta mujer a quien hoy doy mi vida.
BENJAMÍN PRADO
"...amo una maravillosa estatua mutilada; un texto no terminado, un fragmento de cielo inscrito en la ventana de la vida". Julio Cortázar
domingo, 24 de enero de 2010
martes, 19 de enero de 2010
NO SÉ
No sé si la luz o el agua,
no sé si el viento, la risa a lo lejos o el karma.
No sé si el mundo,
el ambiente, la pérdida de fe
o la angustia de escondernos.
No sé tantas cosas…
pero sé que eres tú.
AMARILIS TAVÁREZ
no sé si el viento, la risa a lo lejos o el karma.
No sé si el mundo,
el ambiente, la pérdida de fe
o la angustia de escondernos.
No sé tantas cosas…
pero sé que eres tú.
AMARILIS TAVÁREZ
domingo, 17 de enero de 2010
Mujer al sol
Una mujer al sol es todo mi deseo,
viene del mar, desnuda, con los brazos en cruz
y la flor de los labios abierta para el beso
y en la piel refulgente el polen de la luz.
Una hermosa mujer, los senos en reposo
y caliente de sol, nada más se precisa.
El vientre terso, el pelo húmedo y una sonrisa
en la flor de los labios, abierta para el gozo.
Una mujer al sol sobre quien yo me arroje
y a quien beba y me muerda y con quien me lamente,
y que al someterse se enfurezca y solloce,
e intente rechazarme, y que al sentirme ausente
me busque nuevamente y se quede a dormir
cuando yo, apaciguado, me disponga a partir.
Vinicius de Moraes
viene del mar, desnuda, con los brazos en cruz
y la flor de los labios abierta para el beso
y en la piel refulgente el polen de la luz.
Una hermosa mujer, los senos en reposo
y caliente de sol, nada más se precisa.
El vientre terso, el pelo húmedo y una sonrisa
en la flor de los labios, abierta para el gozo.
Una mujer al sol sobre quien yo me arroje
y a quien beba y me muerda y con quien me lamente,
y que al someterse se enfurezca y solloce,
e intente rechazarme, y que al sentirme ausente
me busque nuevamente y se quede a dormir
cuando yo, apaciguado, me disponga a partir.
Vinicius de Moraes
sábado, 9 de enero de 2010
FINAL DE DÍA
Hoy que tan sólo eres
un pétalo en el ámbar de la nada,
ha de haber un lugar donde estar juntos.
Y más juntos que nunca.
Quizá en este reducto de los propios poemas,
pues ¿qué son si no salvan del olvido?.
Dejo, por si te acercas y los lees,
cada noche, en la mesa, el libro abierto.
Joan Margarit
un pétalo en el ámbar de la nada,
ha de haber un lugar donde estar juntos.
Y más juntos que nunca.
Quizá en este reducto de los propios poemas,
pues ¿qué son si no salvan del olvido?.
Dejo, por si te acercas y los lees,
cada noche, en la mesa, el libro abierto.
Joan Margarit
jueves, 7 de enero de 2010
Buscamos...
Buscamos
cada noche
con esfuerzo
entre tierras pesadas y asfixiantes
ese liviano pájaro de luz
que arde y se nos escapa
en un gemido.
Idea Vilariño
cada noche
con esfuerzo
entre tierras pesadas y asfixiantes
ese liviano pájaro de luz
que arde y se nos escapa
en un gemido.
Idea Vilariño
domingo, 3 de enero de 2010
Escultor con estatua
Duermo bajo tu luz y me despierta
un eco de latidos que viene de muy lejos.
Dejo caer mis dedos
por el caudal crecido de tu inmóvil cabello
y acaricio tu rostro,
tus mejillas, tus labios,
con mis ojos cerrados,
en lo oscuro, despacio,
voy a tientas, recorro
la nieve antes no hollada de tu carne.
Quiero sellar las grietas
que el tiempo helado forma
y cerrarte los ojos sobre sueños
y tenerte por siempre en mi hermosa mentira.
Quiero habitar tus brazos
que sólo viste el aire
y entrar al cielo inmóvil de tu alma
y ver mi soledad reflejada en tu pecho.
Bajo mis manos eres
la luz del primer día.
Irene Sánchez Carrón
un eco de latidos que viene de muy lejos.
Dejo caer mis dedos
por el caudal crecido de tu inmóvil cabello
y acaricio tu rostro,
tus mejillas, tus labios,
con mis ojos cerrados,
en lo oscuro, despacio,
voy a tientas, recorro
la nieve antes no hollada de tu carne.
Quiero sellar las grietas
que el tiempo helado forma
y cerrarte los ojos sobre sueños
y tenerte por siempre en mi hermosa mentira.
Quiero habitar tus brazos
que sólo viste el aire
y entrar al cielo inmóvil de tu alma
y ver mi soledad reflejada en tu pecho.
Bajo mis manos eres
la luz del primer día.
Irene Sánchez Carrón
viernes, 1 de enero de 2010
Solos de nuevo
Solos de nuevo
solos
sin palabras
sin gestos
sin adornos
con un sabor a fruta
en nuestros cuerpos.
Claribel Alegría
solos
sin palabras
sin gestos
sin adornos
con un sabor a fruta
en nuestros cuerpos.
Claribel Alegría
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