Las mujeres
temerosas del silencio
a la hora del amor
inventan pequeñas frases
diminutas historias
Los hombres en cambio
callan
de su boca imprudente
puede emerger seguro el miedo
y confesar su angustia en esas horas
tan exigentes…
Ambos tiemblan
se ocultan
hombres y mujeres necios
no saben reconocerse
Mudos encuentran su camino
mudos a veces
también lo equivocan
Y sin desnudarse
se desnudan
Nora Méndez
"...amo una maravillosa estatua mutilada; un texto no terminado, un fragmento de cielo inscrito en la ventana de la vida". Julio Cortázar
domingo, 29 de enero de 2012
viernes, 27 de enero de 2012
LLEGADA DEL AMANTE
Qué importa que te andes por las ramas
o te muestres de oro aunque seas de plata,
si llegas, ves y vences
como luna de enero en el cielo de escarcha.
Nada puede importarme, sabes bien
que yo te quiero malo y conocido,
por conocer y bueno, bien lo sabes.
Abre mi corazón, escúchate en mi sangre,
hondo río que arrastra amapolas mojadas.
IRENE SÁNCHEZ CARRÓN
miércoles, 25 de enero de 2012
Historia
Me hice aroma entre tus días
Sin sospechas pasé por tu garganta
Cupe en cada hueco de tus dedos
Tapicé de besos tu escafandra
Te dí la vuelta a la manzana
Armé un rompecabezas en tu sexo
Saqué malas calificaciones en tus hábitos
Y curé de un soplo tu tristeza
Cancelamos todos los vuelos
Nos atamos una piedra en la mirada,
Cerramos las puertas
Nos hicimos los cuerdos
Y la brújula se extravió del paisaje
El tiempo nos visitó una tarde
Con su cara de espejo inocente
Yo salí corriendo
Tu te ataste los zapatos
Desde ese día no me peino
Y vos a lo mejor
Seguís llegando tarde…
Nora Méndez
Sin sospechas pasé por tu garganta
Cupe en cada hueco de tus dedos
Tapicé de besos tu escafandra
Te dí la vuelta a la manzana
Armé un rompecabezas en tu sexo
Saqué malas calificaciones en tus hábitos
Y curé de un soplo tu tristeza
Cancelamos todos los vuelos
Nos atamos una piedra en la mirada,
Cerramos las puertas
Nos hicimos los cuerdos
Y la brújula se extravió del paisaje
El tiempo nos visitó una tarde
Con su cara de espejo inocente
Yo salí corriendo
Tu te ataste los zapatos
Desde ese día no me peino
Y vos a lo mejor
Seguís llegando tarde…
Nora Méndez
lunes, 23 de enero de 2012
Ragazza
«Discúlpeme»
-sueño que le interrumpo en plena calle-,
«lleva usted mi corazón
pegado a la suela del zapato».
Y, entonces,
descubro que también me envuelve
el violeta dulce y calmo de sus ojos.
Elena Medel
sábado, 21 de enero de 2012
ES UN PLACER
Es un placer
desayunar contigo
en silencio leyendo el periódico
y, a veces,
al levantar la mirada
verte ahí al lado
gozar de la paz
que transmites.
Es un placer
por ejemplo los domingos
en este barrio
cuando todo es silencio
dejar la voluntad
fresca, renovada,
esa imagen que
surge del agua,
por ejemplo los domingos
en el desayuno
cruzarnos ocasionalmente
unas palabras serenas.
Me agrada
el negro del café
y su olor
apropiándose de la cocina
sobre todo los domingos
aceptar el don
del humo del cigarro
el pan caliente
y su valor
alegrar la vista
sin dinero de por medio.
Iñaki Irazu
desayunar contigo
en silencio leyendo el periódico
y, a veces,
al levantar la mirada
verte ahí al lado
gozar de la paz
que transmites.
Es un placer
por ejemplo los domingos
en este barrio
cuando todo es silencio
dejar la voluntad
fresca, renovada,
esa imagen que
surge del agua,
por ejemplo los domingos
en el desayuno
cruzarnos ocasionalmente
unas palabras serenas.
Me agrada
el negro del café
y su olor
apropiándose de la cocina
sobre todo los domingos
aceptar el don
del humo del cigarro
el pan caliente
y su valor
alegrar la vista
sin dinero de por medio.
Iñaki Irazu
jueves, 19 de enero de 2012
Desvaríos
Entre nosotros crece la ropa en las mañanas
se atraviesan mil veces los oficios
nos mueven los deberes
el futuro
las cosas.
Por si no fuera mucho alguien propone la medida
para que no te vayas
—dicen—
es necesario el regateo.
Pero tus manos son mi tiempo
y no quiero jugar a detener la boca y los abrazos.
Te irás más tarde
—dicen—
si encuentro la mesura
pero deseo tu cuerpo y este día
este preciso cielo
la película de hoy
la cama próxima
tu sudor y tu piel ahora en la tarde.
No voy a retener mis frases ni mi aliento
no me quiero tragar ni un poco de silencio
ni uno solo de los consentimientos.
¿Por qué la luz a medias?
¿Para que no te vayas cuando te irás?
Nunca se mete el sol antes de tiempo
y se pone lo mismo en días nublados.
Yo quiero tu cobija hasta que quieras
te doy mientras
mis ansias, mis costumbres,
mis ruidos, mi placer, mi desmesura,
así no sentiré cuando te marches.
Ángeles Mastretta
se atraviesan mil veces los oficios
nos mueven los deberes
el futuro
las cosas.
Por si no fuera mucho alguien propone la medida
para que no te vayas
—dicen—
es necesario el regateo.
Pero tus manos son mi tiempo
y no quiero jugar a detener la boca y los abrazos.
Te irás más tarde
—dicen—
si encuentro la mesura
pero deseo tu cuerpo y este día
este preciso cielo
la película de hoy
la cama próxima
tu sudor y tu piel ahora en la tarde.
No voy a retener mis frases ni mi aliento
no me quiero tragar ni un poco de silencio
ni uno solo de los consentimientos.
¿Por qué la luz a medias?
¿Para que no te vayas cuando te irás?
Nunca se mete el sol antes de tiempo
y se pone lo mismo en días nublados.
Yo quiero tu cobija hasta que quieras
te doy mientras
mis ansias, mis costumbres,
mis ruidos, mi placer, mi desmesura,
así no sentiré cuando te marches.
Ángeles Mastretta
martes, 17 de enero de 2012
Breve
¡Qué lindo ha sido conocerte!
Llegaste impredecible
con tus estrellas marinas
llenando mi playa con tu rumor de peces
y tu beso de espuma.
¡Ah, cabalgata ondulante en tus olas precisas!
¡Ah, oleaje de nácar bañando mis acantilados!
No, no sé de tus tormentas
ni de los huracanes desatados en tu vida
pero sí sé de mis playas cálidas para esperarte
y que en ellas juguetees con tus olas
en asombro de profundidad.
Mayamérica Cortez
Llegaste impredecible
con tus estrellas marinas
llenando mi playa con tu rumor de peces
y tu beso de espuma.
¡Ah, cabalgata ondulante en tus olas precisas!
¡Ah, oleaje de nácar bañando mis acantilados!
No, no sé de tus tormentas
ni de los huracanes desatados en tu vida
pero sí sé de mis playas cálidas para esperarte
y que en ellas juguetees con tus olas
en asombro de profundidad.
Mayamérica Cortez
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