lunes, 16 de febrero de 2015

CADENA PERPETUA




Cortaron el silencio con suspiros, jadeos,
susurros de la ropa al caer por el suelo.
Se dijeron palabras que nunca se habían dicho,
palabras enemigas del tiempo y del olvido.
Y fueron cuidadosos, y atentos, y sensibles
el uno con el otro, y se sintieron libres
en su mutua cadena perpetua de caricias,
tan libres como nunca lo fueron en su vida.
Y de repente, el mundo se eclipsó para ellos
durante un breve instante que les pareció eterno.

LUIS ALBERTO DE CUENCA 

jueves, 12 de febrero de 2015

Tú eres más mis ojos


      Tú eres más mis ojos porque ves
      Lo que en mis ojos llevo de tu vida.
      Y así camino ciego de mí mismo
      Iluminado por mis ojos que arden
      Con el fuego de ti.
      Tú eres más que mi oído porque escuchas
      Lo que en mi oído llevo de tu voz.
      Y así camino sordo de mí mismo
      Lleno de las ternuras de tu acento.
      ¡La sola voz de ti!
      Tú eres más que mi olfato porque hueles
      Lo que mi olfato lleva de tu olor.
      Y así voy ignorando el propio aroma,
      Emanando tus ámbitos perfumes,
      Pronto huerto de ti.
      Tú eres más que mi lengua porque gustas
      Lo que en mi lengua llevo de ti sólo,
      Y así voy insensible a mis sabores
      Saboreando el deleite de los tuyos,
      Sólo sabor de ti.
      Tú eres más que mi tacto porque en mí
      Tu caricia acaricias y desbordas.
      Y así toco en mi cuerpo la delicia
      De tus manos quemadas por las mías.
      Yo solamente soy el vivo espejo
      De tus sentidos. La fidelidad
      Del lago en la garganta del volcán.
Carlos Pellicer

martes, 10 de febrero de 2015

PARTITURA

La música de las esferas
no la produce la rotación
de los planetas en el cielo
sino la frotación 
de los cuerpos en la tierra



Óscar Hahn

domingo, 8 de febrero de 2015

MISTERIO GOZOSO


Pongo la punta de mi lengua golosa en el centro mismo 

del misterio gozoso que ocultas entre tus piernas 
tostadas por un sol calientísimo el muy cabrón ayúdame 
a ser mejor amor mío limpia mis lacras libérame de todas 
mis culpas y arrásame de nuevo con puros pecados originales, 
ya?


Óscar Hahn

viernes, 6 de febrero de 2015

III

Olvido el sí
El quién
Te amo te adoro
Oh vida
Mi juego solitario
Tiene nombre
De lengua que espera
La palabra golosina
Dentro muy dentro
De mi sexo
Voluntariamente obsceno
En todos los idiomas

Cecilia Quílez

miércoles, 4 de febrero de 2015

De ti y de mí



Si tú eres la montaña,
yo soy la flor, el aire, la llanura,
la fuente limpia y pura,
el río que te baña,
la hondonada,
la cubre y el paisaje;
el zafiro del cielo y la nube de encaje.
Todo y nada.

Tú eres lo duradero,
lo que persiste y queda, la verdad de las cosas.
Yo soy como las rosas.
Doy mi perfume y muero.
Tú eres el titán
que a fuerza de constancia perforaste las rocas.
Yo soy una de esas vírgenes locas
que nunca saben donde van.

Inconstante y alada,
tan pronto rozo estrellas como me mancha el lodo.
Lo quiero siempre todo,
y nunca tengo nada.
Sí; tú eres el más fuerte
y el más bueno quizás.
Tú sabes dónde vas.
Yo sólo voy donde quiere la suerte.

Nos encontramos un extraño día.
Tú el hierro; y la luz.
y nos unimos en una misma cruz
de poesía.
Si tú eres la montaña
que aguarda sin temor el vendaval,
yo soy la fuente de cristal
que florece en su extraña.

Y no puedes conmigo,
valeroso y profundo monte del Himalaya.
Para no sucumbir, necesitas que vaya
a sembrar en ti mi trigo.

Susana March

lunes, 2 de febrero de 2015

Song for a Lady (Canción para una dama)


On the day of breasts and small hips
the window pocked with bad rain,
rain coming on like a minister,
we coupled, so sane and insane.
We lay like spoons while the sinister
rain dropped like flies on our lips
and our glad eyes and our small hips.
        
«The room is so cold with ram,» you said
and you, feminine you, with your fiower
said novenas to my ankles and elbows.
You are a national product and power.
Oh my swan, my drudge, my dear wooly rose,
even a notary would notarize our bed
as you knead me and I rise like bread.
El día de los pechos y las pequeñas caderas
la ventana acribillada por una desapacible lluvia,
lluvia arreciando como un pastor,
nos acoplamos, tan cuerdas y tan locas.
Yacimos como cucharas mientras la siniestra
lluvia caía como moscas sobre nuestros labios
y sobre nuestros ojos felices y nuestras pequeñas caderas.
        
«El cuarto está tan frío con lluvia», dijiste
y tú, femenina tú, con tu flor
rezaste novenas a mis tobillos y a mis codos.
Eres un producto nacional, un poder.
Oh mi cisne, mi esclava, mi querida rosa de lana,
incluso un notario daría fe de nuestro lecho
mientras tú me amasas y yo me elevo como pan.
 
 Anne Sexton