lunes, 30 de marzo de 2015

Casi un cuento

Él susurró que lo mejor sería
no enamorarse,
ella no le llevó la contraria,
para qué si se sabía vencida.
Ante todo se dejó acariciar
por sus manos manchadas de ternura.
Eso sí        
           no sé enamoró de sus manos.
Mas no impidió que sus labios
muy lentos la abrasaran,
pero tuvo cuidado,
no se enamoró de sus labios,
y aunque tampoco se opuso a que su lengua
la hiriera sin remedio,
no se enamoró de su lengua
ni de sus ojos ni de su voz
ni de la palidez que se le subía a la cara
entre los besos,
esa palidez que a ella más y más la arañaba.
Pero tuvo cuidado y no se enamoró.
Para qué si se sabía vencida.

Una y otra vez volvieron a encontrarse.

Sin amor.

Eso sí,

            felices como niños.




 Ángeles Mora

sábado, 28 de marzo de 2015

Desnudo

El cielo de tu tacto
Amarillo cubría
El oculto jardín
De pasión y de música.
Altas yedras de sangre
Abrazaban tus huesos.
La caricia del alma
-Brisa en temblor- movía
Todo lo que tú eras.
¡Qué crepúsculo bello
De rubor y cansancio
Era tu piel! Estabas
Como un astro sin brillo,
Recibiendo del sol
La luz de tu contorno.
Sólo bajo tus pies era de noche.
Eres cárcel de música
De la música presa,
Que intentaba escapar
En cada gesto tuyo,
Pero que no podía salir
Y se asomaba como un niño

A los cristales de tus ojos claros.

Manuel Altolaguirre

jueves, 26 de marzo de 2015

La otra




No soy la que te ama.
Es otra,
que vive con su alma
dentro de mí.

A veces, tú lo sabes,
cierro los ojos para
no caer en los tuyos,
y te hablo del viento
que escribe la mañana
en su libro de viajes,
y digo sonriendo,
que algún día me iré.

Ella, la enamorada,
cruza entonces las venas y me toca
de lumbre el corazón.
Y te mira en silencio.
A través de mis párpados, te mira
olvidándose en ti.

¡Y de pronto te besa con mi boca,
y crees que soy yo
la que te besa!

Meira Delmar


Mujer al sol

Una mujer al sol es todo mi deseo,
viene del mar, desnuda, con los brazos en cruz
y la flor de los labios abierta para el beso
y en la piel refulgente el polen de la luz.

Una hermosa mujer, los senos en reposo
y caliente de sol, nada más se precisa.
El vientre terso, el pelo húmedo y una sonrisa
en la flor de los labios, abierta para el gozo.

Una mujer al sol sobre quien yo me arroje
y a quien beba y me muerda y con quien me lamente,
y que al someterse se enfurezca y solloce,

e intente rechazarme, y que al sentirme ausente
me busque nuevamente y se quede a dormir
cuando yo, apaciguado, me disponga a partir.

Vinicius de Moraes


lunes, 23 de marzo de 2015

Invítame a tu sueño


Invítame a tu sueño,
déjame compartir esa película
donde el tiempo es deforme y el deseo se cumple.
Sueña un poco conmigo y te prometo
ser la mujer perfecta
para ti, mientras vivas con los ojos cerrados.
Te besaré con labios de cereza,
mezclaré sabiamente la pasión con ternura
y cuando llegue el alba me iré sin hacer ruido.

Amalia Bautista

miércoles, 18 de marzo de 2015

Encuentros

Arrodillado te degusto
te lamo y lamo
olfateo cada parte de ti
te aprendo con labios y nariz
te estremezco y ensalzo
subo y bajo
lengua de pezón a pubis
lengua de boca a oreja
interminable.

martes, 17 de marzo de 2015

Tercer movimiento (affettuoso)


Para hacer el amor
debe evitarse un sol muy fuerte sobre los ojos de la muchacha,
tampoco es buena la sombra si el lomo del amante se achicharra
para hacer el amor.
Los pastos húmedos son mejores que los pastos amarillos
pero la arena gruesa es mejor todavía.
Ni junto a las colinas porque el suelo es recoso ni cerca de las aguas.
Poco reino es la cama para este buen amor.
Limpios los cuerpos han de ser como una gran pradera:
que ningún valle o monte quede oculto y los amantes
podrán holgarse en todos sus caminos.
La oscuridad no guarda el buen amor.
El cielo debe ser azul y amable, limpio y redondo como
un techo
y entonces
la muchacha no verá el dedo de Dios.
Los cuerpos discretos pero nunca en reposo,
los pulmones abiertos,
las frases cortas.
Es difícil hacer el amor pero se aprende.

 Antonio Cisneros