viernes, 15 de octubre de 2010

I Incendia tu cuerpo...

Incendia tu cuerpo en el mío, y simula una evasión del presidio de la normalidad.
y con una aurora en cada mano, paladearemos juntos el placer de la alegría sin trabas
haremos poemas como nos dé la gana.
Con la pluma o con el cuerpo.
Sin ropa de nadie.
Sin levitas de academias, sin chaquetas de sabios, sin trincheras de señorito.
Sin la blusa del obrero tampoco;
y libres y sin ropa,
los pulmones plenos de respirar atrocidades bellas.
Cielo y sol. Hotelera la tierra solamente.
Con el pensamiento en las manos borraremos la huella de lo pasado,
comiéndonos nuestras vidas azogueñamente:
Siempre...

Fernando Villalón