miércoles, 22 de febrero de 2017

Madurez

En el ánfora oscura de las horas,
mi cuerpo se hace lámpara,
y la sed interior que me devora
no sabe si ofrendar la carne en rosas
o fatigar la madurez en lágrimas.
Amo tu plenitud. Tu cuerpo tibio
como fruta de soles sazonada.
Amo tu boca, floración de otoño,
que mece en mi jardín de primavera
su veleidosa tentación de llama.
Nada importa la estrella de tu sino
que en mi abismo se aparta.
Quiero tu vida aunque mi vida rompa,
quiero tu amor, aun cuando sea el germen
que prenda los olvidos del mañana.
No se amarillan con tu claro ocaso
mis paisajes de grana;
el solo roce de tu ser me enciende
y si mi cuerpo se te ofrece en nido,
mi móvil corazón se te holocausta.

Cógeme entre tus brazos con locura,
o bébeme como agua,
no pienses en el lirio de la tarde,
prolóngate en mi vida, y que los besos
hagan temblar la noche perfumada.

LAURA VICTORIA


lunes, 20 de febrero de 2017

EL INSECTO


De tus caderas a tus pies
quiero hacer un largo viaje.

Soy más pequeño que un insecto.

Voy por estas colinas,
son de color de avena,
tienen delgadas huellas
que sólo yo conozco,
centímetros quemados,
pálidas perspectivas.

Aquí hay una montaña.
No saldré nunca de ella.
¡Oh qué musgo gigante!
¡ Y un cráter, una rosa
de fuego humedecido!

Por las piernas desciendo
hilando una espiral
o durmiendo en el viaje
y llego a tus rodillas
de redonda dureza
como a las cimas duras
de un claro continente.

Hacia tus pies resbalo,
a las ocho aberturas,
de tus dedos agudos,
lentos, peninsulares,
y de ellos el vacío
de la sábana blanca
caigo, buscando ciego
y hambriento tu contorno
de vasija quemante!

PABLO NERUDA

sábado, 18 de febrero de 2017

TRÁNSITOS

¡Qué bien te siento bajar!
¡qué despacio vas entrando
caliente, viva, en mi cuerpo,
desde ti misma manando
igual que una fuente, ardiendo!

Contigo por ti has llegado
escondida bajo el viento,
- desnuda en él -, y en mis párpados
terminas, doble, tu vuelo.
¡Qué caliente estás! Tu brazo
temblando arde ya en mi pecho.

Entera te has derramado
por mis ojos. ya estás dentro
de mi carne, bajo el árbol
de mis pulsos, en su sombra
bajo el sueño:
¡Entera dentro del sueño!
¡Qué certera en mi descanso
dominas al fin tu reino!

... Pero yo me salvo, salto,
libre fuera de mí, escapo
por mi sangre, me liberto,
y a ti filtrándome mágico,
vuelvo a dejarte en el viento
otra vez sola, buscando
nueva prisión a tu cuerpo.

Emilio Prados

jueves, 16 de febrero de 2017

La flor de ceniza



El amor… ah, qué rosa.
Tenla, sostenla, súbele aguas dulces y puras,
vela la milagrosa ascensión del perfume
y esa niebla de fuego que se le dobla en pétalos.
El amor… ah, qué rosa, qué rosa verdadera.
Ah, qué rosa total, voluptuosa, profunda,
de tallo ensimismado y raíces de angustia,
desde tierras terribles, intensas, de silencio,
pero rosa serena.
Tenla, sostenla, siéntela, y antes que se derrumbe
embriágate en su olor,
clávate en las espadas del amor, esa flor,
esa rosa, ilusión,
idea de la rosa,

de la rosa perfecta.

IDEA VILARIÑO

martes, 14 de febrero de 2017

Desnúdate y te amo


Desnúdate
bajo toda la luz: te espero.
Como nunca la espera
tuvo que ver con la esperanza.
Tu cuerpo
se hace lúcido, ávido
de conocimiento.
Sólo con relación a mí
sé dónde empieza:
se inaugura
con un temblor
y a causa de mis ojos.
La persona de tu cuerpo.
Pero también amo tu ropa desvanecida.


JOAQUÍN GIANNUZZI

lunes, 13 de febrero de 2017

INTERRUPCIÓN FILOSÓFICA



Al ver tu cuerpo desnudo
pienso en la correspondencia entre
la carne y el espíritu. Los hombros,
por ejemplo, son el soporte
del alma que habita el cerebro;
los senos corresponden a una
doble esencia, y cuando los
toco con las manos siento
el vértigo abstracto de un
diámetro que acompaña la línea de la
idea; y toda la extensión en torno
del ombligo corresponde a ese centro
de un puro concepto que sólo se
agota en el perfil de las nalgas. Más
abajo, sin embargo, el triángulo del pubis
presenta la perfección del sentido
que sus ángulos delimitan;
y en el vértice exterior, el sexo es
la designación de la cosa inexpresable,
y el movimiento que lo hace vivir
da forma a la presencia de algo
cuya intangibilidad se completa
en el término material de las piernas,
colocadas en la horizontal del busto
y delimitadas por la luz de un axioma
cuya lógica se realiza en la simple
posesión, cuyo final me revela
ese fondo de unos ojos abiertos
en que se ilumina el enunciado
de lo humano. Pero luego tu risa
me lleva lejos de la filosofía,
y recomenzamos, limitando el amor
al proceso natural que pone
entre paréntesis el alma.
Nuno Júdice

domingo, 12 de febrero de 2017

En mi imaginación


En mi imaginación a todo volumen
tú confirmas la hoguera que nos reúne desnudos.
Y cuando me despejo de nervios secos y vestiduras
a mi vez entro en tu imaginación
para que allí me confirmes
feliz y multiplicado
en cada una de tus doradas hendiduras.


JOAQUÍN GIANNUZZI