domingo, 30 de septiembre de 2012

Sobre mojado

Dame un poco de ti, llena mi copa
con la lluvia que ayer tocó tu pelo,
hilos de manantial, gotas de mayo
en la oscura pureza de su forma.

Deja que me acaricie la garganta
y esclarezca la voz para nombrarte
su cauce presuroso, el mar o el río
resonando hacia el fin. Escanciaré

el fondo de cristal con los destellos
del líquido que amolda su deleite.
En la orilla la sed serán los labios

nocturnos animales que celebren
el correr bermellón de nuestra sangre,
un hálito del bosque a flor del agua.

Jorge Valdés Díaz-Vélez

viernes, 28 de septiembre de 2012

Naturalezas vivas


Duermes. La noche está contigo,
la noche hermosa igual a un cuerpo
abierto a su felicidad.
Tu calidez entre las sábanas
es una flor difusa. Fluyes
hacia un jardín desconocido.
Y, por un instante, pareces
luchar contra el ángel del sueño.
Te nombro en el abrazo y vuelves
la espalda. Tu cabello ignora
que la caricia del relámpago
muda su ondulación. Escucha,
está lloviendo en la tristeza
del mundo y sobre la amargura
del ruiseñor. No abras los ojos.
Hemos tocado el fin del día.


Jorge Valdés Díaz-Vélez

miércoles, 26 de septiembre de 2012

Ishmar

__________________________ para Martha Iga

La manera de peinarte desnuda
ante el espejo húmedo del baño,
de apresar en la palma tu cabello
para escurrir el agua y agacharte
en medio de palabras que no entiendo;
el acto de secar tu piel, la forma
de sentir con las yemas una arruga
que ayer no estaba, o de pasar la toalla
por la pátina oscura de tu pubis;
el modo de mirarte a ti contigo
tan cerca y tan lejana, concentrada
en una intimidad que a mí me excluye,
son gestos cotidianos de sorpresa,
ritos que desconozco al observar
las mismas ceremonias que renuevas
al calor de tu cuerpo y que dividen
un segundo en partículas: espacios
donde la vida expresa su sentido
posible y que se afirman al peinarte
desnuda en las mañanas, como un fruto
que yo contemplo por primera vez.

Jorge Valdés Díaz-Vélez

lunes, 24 de septiembre de 2012

XLIX-



Es hoy: todo el ayer se fue cayendo
entre dedos de luz y ojos de sueño,
mañana llegará con pasos verdes:
nadie detiene el río de la aurora.

Nadie detiene el río de tus manos,
los ojos de tu sueño, bienamada,
eres temblor del tiempo que transcurre
entre luz vertical y sol sombrío,

y el cielo cierra sobre ti sus alas
llevándote y trayéndote a mis brazos
con puntual, misteriosa cortesía:

Por eso canto al día y a la luna,
al mar, al tiempo, a todos los planetas,
a tu voz diurna y a tu piel nocturna.

Pablo Neruda

jueves, 20 de septiembre de 2012

Bec el temps sobre els teus llavis

bec el temps sobre els teus llavis
mentre un suc de magrana fosca
se’m fon a la boca.

quin sortilegi, quin misteri
ens ha fet més perdurables que l’oblit
aquest instant de nits intactes?

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picoteo el tiempo sobre tus labios
mientras un zumo de granada oscura
se me derrite en la boca.

¿qué sortilegio, qué misterio
nos ha hecho más perdurables que el olvido
este instante de noches intactas?

Anna Montero

martes, 18 de septiembre de 2012

Amor, ya no te extraño

Amor, ya no te extraño, porque siempre te encuentro
en la nube viajera, en el astro distante,
en el rumor del mar, en el viviente centro
de la flor que eclosiona, en el áureo levante.


Amor, ya no te busco, porque te llevo dentro
con la impasible luna, con el sol abrasante,
con el fulgor de afuera y la sombra de adentro,
la inmortal siempreviva y el azahar fragante.


Estás conmigo siempre: te tenga o no te tenga,
te siento al lado mío, aunque te encuentres lejos,
en el fondo del alma, bien que no te retenga,


para advertir entonces, recién, de la medida
en que te quiero ahora, que vamos para viejos.
Mi cariño traspasa los bordes de la vida.


Marilina Rébora

domingo, 16 de septiembre de 2012

Sin que sepas de mí

No puedo obligarte a que me quieras.
Sabe dios que no puedo dejar de quererte.
La espina del dolor rasga mi pecho.
Sé que no te alejará la niebla de los días.

No hay un solo motivo por el que quiera olvidarte.
Seré, sin molestarte, sin que sepas de mí,
gozne que hará girar la puerta de tu sueño.
Sé que no me olvidarás.
Sé que no te olvidaré en la niebla de los días.

Seré, sin que sepas de mí.
Seré lo que yo quiera ser.
El deseo en los besos que des.
Seré lo que tú quieras ser.
Seré sin que sepas de mí.
El guante que cubra tu mano,
la mano que arañe tu espalda,
alfanje a tu cuerpo ceñido,
seré en tus labios, su fina curva.

A tu hoguera de pavesas llego y soy bien recibido.
Bebe y llénate la copa que te ofrezco siendo otro.
No te guardo rencor porque hayas abandonado.
Sé que no te alejarás. Sé que no te alejarás,
Vives tras tu muralla.

Seré, sin que sepas de mí.
Seré lo que yo quiera ser.
El deseo en los besos que des.
Seré lo que tú quieras ser.
Seré, sin que sepas de mí.
Seré lo que yo quiera ser.
El guante que cubre tu mano,
la mano que araña tu espalda,
alfanje a tu cuerpo ceñido.
Seré en tus labios, su fina curva.

Seré trino irisado de jade,
Nazarí, palabra de poeta,
Alfanje bruñido en siglos,
Blanco de lirios. Aljibe y agua.

Manolo García

viernes, 14 de septiembre de 2012

Armonía

Oye cómo se aman los tigres
y se llena la selva con sus hondos jadeos
y se rompe la noche con sus fieros relámpagos.
Mira cómo giran los astros en la eterna
danza de la armonía y su silencio
se puebla de susurros vegetales.
Huele la espesa miel que destilan los árboles,
la leche oscura que sus hojas exudan.
El universo entero se trenza y destrenza
en infinitas cópulas secretas.
Sabias geometrías entrelazan las formas
de dulces caracoles y de ingratas serpientes.
En el mar hay un canto de sirenas.
Toca mi piel,
temblorosa de ti y expuesta a las espinas,
antes que el ritmo de mi sangre calle,
antes de que regrese al agua y a la tierra.


Piedad Bonnett

miércoles, 12 de septiembre de 2012

Tus ojos.

No puedo apartarme de tus ojos.

Están fijos, abiertos sobre mí,

separados de tu rostro.

Son todo tu cuerpo y son el alma tuya.

Son una luz que hiere, tierna.

Tu mirada viene sobre mí como un rayo

de miel, como una honda flecha que me hace

yacer herido sin remedio.

De tu mirada cae una pregunta

y yo te digo

esa palabra que humedece el beso

con que cierro tus ojos

para que se diluyan lentos en mi sangre y mi alma.

Isaac Felipe Azofeifa


lunes, 10 de septiembre de 2012

Todavía

No lo creo todavía 
estás llegando a mi lado
y la noche es un puñado
de estrellas y de alegría

palpo gusto escucho y veo
tu rostro tu paso largo
tus manos y sin embargo
todavía no lo creo

tu regreso tiene tanto
que ver contigo y conmigo
que por cábala lo digo
y por las dudas lo canto

nadie nunca te reemplaza
y las cosas más triviales
se vuelven fundamentales
porque estás llegando a casa

sin embargo todavía
dudo de esta buena suerte
porque el cielo de tenerte
me parece fantasía

pero venís y es seguro
y venís con tu mirada
y por eso tu llegada
hace mágico el futuro

y aunque no siempre he entendido
mis culpas y mis fracasos
en cambio sé que en tus brazos
el mundo tiene sentido

y si beso la osadía
y el misterio de tus labios
no habrá dudas ni resabios
te querré más
todavía.
Mario Benedetti

sábado, 8 de septiembre de 2012

Olvido


Se me olvidó tu nombre,
no recuerdo
si te llamabas luz o enredadera,
pero sé que eras agua
porque mis manos tiemblan cuando llueve.

Se me olvidó tu rostro y tu pestaña
y tu piel por mi boca transitada
cuando caímos bajo los cipreces
vencidos por el viento,
pero sé que eras luna
porque cuando la noche se aproxima
se me rompen los ojos
de tanto querer verte en la ventana.

Se me olvidó tu voz, y tu palabra,
pero sé que eres música
porque cuando las horas se disuelven
entre los manantiales de la sangre
mi corazón te canta.

Carlos Medellín

jueves, 6 de septiembre de 2012

Poema de la mujer-árbol

Avísame cuando llueva.
Sal y mójate. Que un trueno
te ponga de punta el seno.
Que la llovizna te beba.
Levita en el agua. Prueba
su salitre bautismal.
La ciudad es de cristal
pero no refleja... corta.
Sal y mójate no importa.
Salva tu amor vegetal.

Mujer-árbol / hojas-pelo
dulce orgía en la raíz.
(El amor es un país
gobernado por el celo.)
¿Siempre andaré paralelo
a tu epidermis-corteza?
Sólo la lluvia regresa
las hojas que se desprenden.
Mujer-árbol, en ti prenden
mis injertos de tristeza.

Avísame... El patio sabe
la dirección de mi casa.
Si el cielo cambia de raza
si el sol duerme bajo llave
avísame. Cualquier ave
te puede hacer el favor.
Sólo un telegrama: "Amor,
llueve y quiero que me cantes"
Y llegaré un beso antes
que eches la primera flor.

Alexis Díaz-Pimienta

martes, 4 de septiembre de 2012

Quiero estar en tu sueño

Quiero estar en tu sueño. Ser tu sueño.
Penetrar más allá de lo que advierte
la mirada sutil. Como beleño
recorrer, galopar tu sangre inerte.

Quiero quebrar con definido empeño
toda defensa en ti: muralla, fuerte:
y adentrarme, crisálida de ensueño
más allá de tu vida y de tu muerte.

Más allá de tu piel, y más adentro
de toda sombra, y más allá del centro
desconocido, virgen, tembloroso…

Y estar dentro de ti -seguro puerto-
como un paradojal milagro cierto,
presentido a la vez que pavoroso.

Julia Prilutzky

domingo, 2 de septiembre de 2012

La noche

I

Concédeme esos cielos, esos mundos dormidos,
el peso del silencio, ese arco, ese abandono,
enciéndeme las manos,
ahóndame la vida
con la dádiva dulce que te pido.

Dame la luz sombría, apasionada y firme
de esos cielos lejanos, la armonía
de esos mundos sellados,
dame el límite mudo, el detenido
contorno de esas lunas de sombra,
su contenido canto.

Tú, el negado, da todo,
tú, el poderoso, pide,
tú, el silencioso, dame la dádiva dulcísima
de esa miel inmediata y sin sentido.

Idea Vilariño