jueves, 15 de septiembre de 2022

De los ojos

 

Estuviste en mi miedo

Velaste durante mi noche oscura

Me acompañaste por los meandros de mí

con la pértiga de un navegante experto

saltaste conmigo a la tormenta

de las pasiones de los demonios de la razón

con tu confiada sonrisa por toda brújula

Asististe a las pequeñas tragedias

de mi corazón roto y palpitante

Hilvanaste mi llanto y mi grito con tu voz

Me alumbraste con tu presencia modesta y poderosa

con tu solo estar ahí con mi saber que estabas ahí

del otro lado de la calle en el revés de mi sombra

Me diste aliento en la cárcel del dolor

y sosiego en el páramo de los días estériles

a lo largo de muchos años palabras y besos vacíos

Denunciaste a la niña y a la puta

que viven en mi cambiándose las lenguas

los harapos, los labios rojos y la piel manchada

Descubriste mis trampas las esquivaste

las marcaste con tu severo lápiz de escenógrafo de almas

y sorteaste mi farándula de fantasmas y maldiciones

Cuidaste mi andar errante de poeta sin paraíso

de sonámbula de dios de bruja con la poción errada

Me ayudaste a pensar todo lo que vale la pena pensar

me diste pistas de lo que creías saber de mi

ignorando lo que yo quería creer de mi

Todo era  provisional pero bueno sanador

eran tus manos ahora lo sé calmando el fuego gris

de una mujer abroquelada en una biblioteca

Me hiciste reír cuando nada ni nadie podía

ponerme una sonrisa en la boca de la soledad

en los ojos llenos de silencio y un puñado de malos poemas

Escuchaste lo peor de mi el despliegue de la perra

en el esplendor de la rabia de su desamparo

Escuchaste al animal herido a la niña mala

a la siempre señalada en la calle a la ladrona de besos

Viste lo mejor de mi la paciencia de modista de barrio

la libreta llena de orgullosos ochos de escolta suplente

las noches de vino y poesía batiente la mudez súbita

la persecución de la belleza en todas sus formas

Me sacaste las cuentas la ficha y la tarjeta roja

Me sacaste y me pusiste el nombre muchas veces

Siempre estuviste mirándome de cerca

siguiéndome como un niño a un globo rojo

o un fotógrafo a la nube que avanza y cambia con el viento

Me fuiste a buscar al infierno de mi

y me trajiste hasta vos

Viajaste a nuestras profundidades y nos arrancaste

del mal y del frío y de la noche oscura

Despacio lentamente me trajiste hasta tu piel

Con un hilo de plata muy lentamente

sin que yo lo advirtiera ni vos lo supieras del todo

me arreaste hasta tu boca tu aliento sabroso

hasta tu respirar cargado y leve y lleno de ayeres vivos


Yo solo puse brillo en tus ojos

Y sólo te hago brillar los ojos



Patricia Rodón