domingo, 9 de julio de 2006

Poemas

Gracias
Ay de quien desoriente al viento,
de quien equivoque al horizonte,
de quien no encuentre una mano
sobre su mano
para cruzar la noche.

Ay de quien no tenga un labio
amigo más allá de las palabras.


El mar
Sólo del mar viven los labios
de los sueños
yo soy una ola sin prisa y sin descanso
una barca a la deriva de unos dedos
un punto en el lejano horizonte
de la noche.


Si alguna vez

Si alguna vez
se te escapara de los sueños
un pedacito de realidad,
acaríciame muy despacio
para no despertarme.


Cuando te vas
Siempre que te vas,
me dejas un regreso;
siempre que regresas,
me traes una ausencia



Cuéntame la noche de tus labios
Tú eres mi estrella y tengo en los ojos
un barco preparado para navegar hasta ti.



cuando vuelves
La vida es dulce cuando vuelves
con tu aroma de noche siempre virgen,
con la página blanca de tus ojos
y el verso de amor que tanto me cuesta
pronunciarte.

La vida es dulce cuando vuelves
y voy tras de ti persiguiendo
un sueño de tu mano.

La vida es dulce cuando vuelves.



Después
Después de un beso,
todas las palabras
se quedan huérfanas de labios.



De la espera
Quien no se atreve a partir del todo
acaba regresando de la nada.




Todo mucho más claro
Ahora que todo está mucho más claro:
que el mar es azul o la noche estrellada;
que los días suman veinticuatro horas
y que los meses restan sueños a los años.

Ahora que todo está mucho más claro
porque lo que nunca ha podido ser nunca acaba,
solamente me queda una duda: la tuya,
la que desmonta todas mis certezas.



En el hueco donde guardo

En el hueco donde guardo
el tesoro de tus ojos,
donde con mimo
repaso tus recuerdos,
y en el que sólo escucho
el silencio de tu ausencia;
en ese hueco pequeño
en el que sólo tú cabes,
suelo quedarme dormido
soñando que nunca regreso
de este olvido que nos acecha.




El beso
La luz encerrada
tras el párpado de las sombras
siente el roce, tu labio,
que lento se aproxima
y atrapa mi labio apasionado.



Al natural
Era tan hermosa que su belleza
no cabía en una sola mirada.

Era tan hermosa que su belleza
no cabía en ninguna palabra,
ni podía caer en el olvido.

Era tan hermosa... y no quería saberlo.



A salvo
De lo que me das
nada me falta.
De lo que me falta
nada te pido.



Uno y dos
I
Te necesito
para quererte.

II
Pues te quiero lo suficente
como para empezar
a quererte.



De noche
Te prestaría mi cama
para que vieras
el color de mis sueños.



Tres instantes para un deseo
I
Era una niña hermosa
con lunas en los ojos.

II
Habría que dormirse en la cicatriz
de la luna
para sentir la herida del desengaño,
mas es imposible.
No hay sangre en los sueños
ni dolor en los labios.
El mar acaricia las sombras
de tu cuerpo entre mis manos.

III
Sé infinita en los labios
como el rastro de la serpiente.


La isla
Algún día volveré,como un náufrago,
a aprender la suave geografía
de tus orillas.


Variaciones I
0
Voy a poner los labios
en tu silencio

I
tan callada llegabas
que te ibas sin desnudarte

II
me queda la duda del fuego
en los dedos

III
por la miel de tus muslos
me quemaré la boca
buscándote

IV
déjame en el hueco
de tus pechos un sueño
de estrellas fugaces

V
mi amor será una noche sin rumbo
y un lecho sin descanso


Variaciones II
1
Voy a poner los labios
en tu silencio
pues
tan callada llegabas
que te ibas sin desnudarte


tengo la duda del fuego
en los dedos.



2
Déjame en el hueco
de tus pechos un sueño
de estrellas fugaces
y
por la miel de tus muslos me quemaré
la boca buscándote


mi amor será una noche sin rumbo
y un lecho sin descanso



Variaciones III
I
Voy a poner los labios en tu silencio
pues tan callada llegabas que te ibas
sin desnudarte
y me dejabas la duda del fuego,
aquí, en los dedos.


II
Por la miel de tus muslos me quemaré
la boca buscándote.
Pero déjame en el hueco de tus pechos
un sueño de estrellas fugaces
y mi amor será una noche sin rumbo
y un lecho sin descanso.



Como quien desnuda palabras

Te esperaré desnudo esta noche
apenas hombre y sombra, apenas
límite de mi propio cuerpo entre
las sábanas y el deseo,
apenas hijo de tus labios.

Te esperaré.
Al mar en calma
elevo la respiración silenciosa;
al aire , los dedos para rozar
tu pecho, como un cálido sueño.

Te esperaré.
Y desnudaré, mientras, las palabras
de amor que nunca dijiste,
para sentir aún más mi desnudez,
aún más la levedad de la noche,
mi soledad y el miedo a tu voz
contra mí, que soy la bahía.



Carta de amor
Ay amor,
que te entrego esta carta para que me sufras
y me acompañes en su herida
y me quiebres los ojos y me duermas
para siempre, para nunca despertar y estar dormido
sobre tu lecho, ay amor,
que me destrozo,
que me parto en pedazos
y me pierdo sin ti por caminos que te lloran y me empobrecen
como una luna triste, abandonada de su amante.

Ay amor,
¿Ves que estoy sediento
en una playa remota que el mar dejó a la deriva
detenido tras miradas de adolescentes y sombras,
fatigado peregrino de olas y labios?

Ay amor,
que cuanto haga no sea de tu furia y desagrado,
que el mar me devuelva y me acaricie,
que el deseo y la ternura no se escondan en tus dedos,
que de amor te acerques
y contigo la incansable espuma de tu vientre;
que toque por fin los límites de tu orilla y me dibujes
un perfil de difícil belleza sobre la arena,
que de tu cuerpo exacto y del mío
hagamos prisioneros a los que nos aprisionan.

Y, juntos, salgamos de viaje libres y encadenados
a todas las palabras de amor de nuestros silencios,
que, únicamente, la noche infinita
nos encuentre rendidos de amor sobre los pechos.

Ay amor,
que de lo contrario,
seguirán sangrando todas las horas de tu ausencia
y, en el mismo mar, me perderé sin olas, sin cuerpo
y sin arena, náufrago de amor del canto de una sirena.




El mar que buscaba un campo de olivos
Un azar de ojos sobre las rocas
ábrete mi amor y escucha el agua
morir de pie y en brazos del aire
morir despacio y sin prisas
morir para comenzar la vida
ábrete mi amor y escucha el agua
es el llanto de las aves del pasado
aquellas que en tus ojos vuelan tristes
las aves que conducían los relojes del sol
ábrete mi amor y que te rompa el agua
ya no esperes
vivir es multiplicar la decisión de una llama
pero no te apagues
ábrete mi amor y escucha el agua
un azar de ojos sobre las rocas te adivina aún despierta
mientras el mar busca un campo de olivos.

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Hasta donde puedo

Porque mis palabras
no son tus palabras;
porque mis sentimientos
no son tus sentimientos;
ni mis manos son las tuyas,
ni tu sonrisa ni tu mirada.

Porque tú estás ahí
y te veo y te siento
y te hablo desde este lado
con mis ojos, mis palabras,
mis manos.

Pero aunque tú estás ahí,
al otro lado,
y parece tan cerca,
es tan lejos
que sólo puedo darte
lo que te estoy dando
y lo que no he podido darte.

Solos
Solos
en mitad de un tiempo
que nos pertenece
-o no-
a la espera
de unos labios
-los tuyos-
que nos devuelvan
todas las sílabas
de amor
con que fuimos sembrando
de derrotas
los cuerpos de la noche.


Nocturno
Me pierdo entre las sábanas
buscando el rastro, la huella
del perfume que llevabas
en el último encuentro:
olías a tarde de invierno,
a brasero y castañas,
olías como huelen
despiertos los recuerdos.


Encendido clavel

Sueño con el olor
de tu cuerpo desnudo
y abierto al insondable
misterio del encuentro
de enamorados sexos.


Final de marzo
Dentro de tu boca
se enciende el mar

Por entre los labios
asoma la espuma
encendida que va
dejando el oleaje
de tus palabras.

El sol de media tarde
ilumina tus ojos:
dentro de tu luz
mi imagen surca
el horizonte.



Haiku (1)
Lo que me queda
de ti es tanto, que sólo
me faltas tú.



Acto de fe
Para tu herida ofrezco
mis manos;
para tus manos entrego
mi herida.
Encontrarse es un acto
sencillo:
todo es posible
si estamos a salvo

El mar en tus labios,
en tus ojos,
la vida.


La naturaleza del verbo
A veces, cuando me vas a hablar,
parece que moldearas los fonemas,
recolocaras las sílabas, rellenaras los lexemas,
agarraras los morfemas -especialmente el género-,
apretaras los sintagmas, retorcieras el predicado -verbal, claro-
y me lanzaras a la cara complejas proposiciones subordinadas
de tiempo, lugar, causa, modo, consecuencia.

Yo, ¡oración simple, sujeto paciente,
predicado nominal!,
voy recogiendo entonces del interior de mis oídos
los restos de tan lingüística tormenta,
e intento traducirlos a mi primitivo diccionario
de lenguas extranjeras.
Casi siempre suspendo el trabajo de filólogo
porque noto que, del susto, se me deben haber escapado
más de dos significantes y me quedo así,
incoherente y sin cohesión,
balbuciendo monosílabos inconexos.



 Felicitación
Me encantan las niñas que corren tras las palomas;
las que esconden tesoritos de pétalos bajo la almohada;
las que siembran estrellas en el horizonte de la noche;
las que deshojan margaritas en primavera,
se bañan desnudas en verano,
asan castañas en otoño
y en invierno, para que no se resfríe,
le tejen una bufanda al arco iris del almanaque.
Me encantan las niñas que en su madurez,
frente al espejo, siguen buscando la forma de atravesarlo.

Amanecer

De tus ojos abiertos
tomaré prestada la luz
que el día necesita
para dejar de ser noche.

Haiku
Cuántas caricias
se han quedado esperando
entre los dedos.



Retrato en sepia            
            I
Hay personas que saben hilar
el botón multicolor
que, delicadamente,
nos sujeta
al interior de la vida;
ese lugar donde se atesora,
y desprende, la mejor esencia
de las cosas.


               II
Y ojos que levantan del tiempo
el polvo de los recuerdos


 E. A. Alonso